viernes, 20 de julio de 2012

BLANKETS



Siempre pensé que una obra de arte (una verdadera obra de arte) es aquella que te hace sentir, aquella que te transmite cientos de emociones e impresiones. En este sentido, Blankets es una verdadera obra de arte: desde la primera hasta la última página; cada frase, cada dibujo.

Crecido en una pequeña y muy religiosa comunidad de Wisconsin, Craig Thompson se sirve de este cómic autobiográfico para contarnos la historia de su infancia y juventud, y lo hace con una sensibilidad conmovedora. A través de sus dibujos, el autor nos revela sus primeros años de vida: su relación con su hermano, con la religión y con su primer amor. De esta manera, nos conduce a través de su evolución personal, desde la más pura e inocente infancia hasta la juventud y el ansia de independencia que se verá finalmente conseguida.

Y, sin embargo, se trata, ante todo, de una historia de amor, del primer amor. Del amor de Craig Thomson por Raina y de Raina por Thompson. Del amor de dos jóvenes que encuentran en la compañía el apoyo necesario para continuar. Una historia que, sin embargo, real como la vida misma, termina por no funcionar. Una historia preciosa.

Otro de los temas más importantes de esta historia es la relación de Thompson con la religión que en Wisconsin es tan omnipresente. A través de las páginas nos revela la evolución de su fe desde el más puro convencimiento hasta la incredulidad de las escrituras de la iglesia.

Por otra parte, me parece que uno de los motivos por los que esta historia nos conmueve tanto reside en el hecho de que Craig Thompson es capaz de mostrarnos momentos dolorosos de sí mismo y de su vida en general; momentos probablemente traumáticos que deja al descubierto para su público. Momentos que probablemente todos hemos sentido en algún momento de nuestra etapa de crecimiento y con los que nos sentimos fácilmente identificados.

El nombre de esta novela no podría haber sido mejor escogido. BLANKETS. No sólo por la preciosa manta que Raina le regaló un día sino también por la sensación de recogimiento, de calidez con que la historia nos envuelve de principio a fin. A pesar del paisaje nevado que llena las páginas, esta novela nos hace sentir tan refugiados como una chimenea en marcha en una cabaña en el medio de un campo nevado.  

Es una obra realizada con el corazón y que llega directamente a lo más profundo de cada uno.

Si Blankets te ha emocionado, la novela gráfica Diario de Viaje, del  mismo autor, también te gustará.

Como segunda recomendación, prueba a leerla con el álbum Hurricane Glass de Catherine Feeny sonando en el estéreo. Bye!







miércoles, 18 de julio de 2012

Sputnik, mi amor.




La belleza del estilo de Haruki Murakami se puede apreciar desde la primera frase de cualquiera de sus libros. Un estilo que me produce curiosidad, la suficiente como para desear aprender japonés y comprobar si realmente sus palabras son tan bellas como las que el/la traductor/a reproduce. Y lo dice precisamente una estudiante de traducción.

Esta es la tercera historia de este aclamado escritor japonés que leo y  que me ha tenido entregada a la lectura en estas calurosas tardes de verano en Sevilla. Llevo días sin hacer poco más que leer en el bordillo de la piscina mientras la tarde cae lenta y despacio para convertirse en una noche sin viento, en una noche de julio más, como tantas otras.

Una vez más, Murakami trata la soledad humana y el ansia de amor de cada individuo. Desdibujando las fronteras entre la realidad y el mundo onírico, entre el gozo y la tristeza, esta historia nos transporta a una cultura completamente diferente a la nuestra y, sin embargo, con un corazón idéntico: aquí o en Japón todos seguimos siendo humanos, con sus sentimientos y agonías.

Esta historia en particular trata la historia de amor fallida entre tres individuos. El protagonista, tan similar al Watanabe de Tokio Blues (Norwegian Wood) y al mismo autor, está completamente enamorado de su mejor amiga que también le ama pero no puede sentir deseo hacia él sino hacía una mujer mayor de la que se enamora. Una mujer que, a su vez, es incapaz de sentir ningún tipo de deseo sexual hacia nadie. Así se crea este triángulo de amor correspondido pero lleno de insatisfacciones que llevarán a la tragedia final. Una tragedia que termina por resolverse en las últimas páginas del libro.

Habiendo empezado con un estilo realista poco propio de este autor, Murakami se hace notar con su estilo surrealista tan característico a medida que la trama avanza. Un libro tan lleno de metáforas y tan inverosímil (pero al mismo tiempo tan real, ¿quizás por lo detallistas de sus descripciones?) que no nos dejará indiferentes.

Para quien haya leído Tokio Blues, este libro es una buena continuación a la prosa de Murakami. Ya que no llega a plasmar sus extremos de rareza en ella, esta historia podría ser considerada como la indicada para comprender su escritura.

Una de las partes de este libro que más me ha gustado es esta reflexión sobre la soledad humana; aquí queda a la vista de quien quiera leerla:


¿Por qué tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé. ¿Que necesidad hay? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan, todas y cada una de ellas, algo de los demás, y que, no obstante, se aislan tanto las unas de las otras. ¿Para que? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?
Me tumbé de espaldas sobre una piedra plana, alcé la vista hacia el cielo y pensé en la multitud de satélites artificiales que debían de estar girando alrededor de la tierra. El horizonte aún estaba ribeteado de una pálida luz, pero en aquel cielo teñido de un profundo color vino empezaban a brillar ya las estrellas. Busqué en el la luz de los satélites. Pero aún había demasiada claridad para que pudieran apreciarse a simple vista. Las estrellas visibles permanecían inmóviles, cada una en su lugar, como clavas en el cielo. Cerré los ojos, agudicé el oído y pensé en los descendientes del Sputnik que cruzaban el firmamento teniendo como único vínculo la gravedad de la tierra. Unos solitarios pedazos de metal en la negrura del espacio infinito que de repente se encontraba, se cruzaban y se separaban para siempre. Sin una palabra, sin una promesa.


NOTA: Escribo esto escuchando la maravillosa música de Jónsi y contemplando un espléndido atardecer desde mi balcón. Quien me conozca lo suficiente sabrá que este es sin lugar a dudas mi momento mágico del día.

jueves, 12 de julio de 2012

HISTORIAS DE FILADELFIA



La primera vez que escuché hablar de esta película fue durante la lectura de “Un mundo casi perfecto” de Marisa de los Santos. La forma de presentar la película no pudo menos que producirme curiosidad, ¡aquella película parecía una de las mejores obras de la creación humana y yo nunca había oído hablar sobre ella! En palabras de la autora:

Si no has visto Historias de Filadelfia, deja todo lo que estés haciendo, alquílala y mírala. Probablemente exagere si digo que hasta que no la hayas visto habrás tenido una vida incompleta e insulsa. Sin embargo, definitivamente se encuentra en la lista de las cosas más perfectas. Ya sabes a qué me refiero: la lista que incluye el cielo estrellado sobre el desierto, los sándwiches de queso a la plancha, El Gran Gatsby, el edificio Chrysler, Ella Fitzgerald cantando “It don’t mean a thing (if your ain’t got that swing)” las peonías blancas y los pequeños bocetos de manos de Leonardo da Vinci.

Y es que, ¿así cómo no sentir curiosidad? Y si bien yo no dejé todo lo que estaba haciendo en ese momento para ver la película (el libro estaba muy bien como para hacer eso), cuando la otra noche me enteré de que la proyectaban en el cine de verano de Diputación no tuve ninguna duda de cuáles serían mis planes para la velada.

Ambientada en un escenario de ensueño: una familia de la alta sociedad de Filadelfia de los años 30-40, esta película estrenada en 1940 y, evidentemente, aún si colorear, muestra una increíble y ante todo divertida historia de amor.

Dirigida por George Cukor y llevada a escena por Katharine Hepburn, Cary Grant y James Stewart, esta película consigue lo nunca pensado: presentando las mejores escenas de amor entre personajes que desde el principio está claro que no pueden terminar juntos, nos lleva a la satisfacción final por la que las parejas terminan con sus parejas predestinadas en un primer momento.

Los actores por otra parte, no pueden más que conmovernos claro que, tal y como dice Marisa de los Santos en “Un mundo casi perfecto”: Jimmy Stewart será siempre e indiscutiblemente el mejor hombre del mundo, a menos que de la casualidad de que aparezca Cary Grant. 

jueves, 5 de julio de 2012

El lobo

Si alguna vez has sentido curiosidad por saber cómo piensa o actúa uno de los más feroces depredadores de la naturaleza, este libro te resolverá todas las dudas. Desde la primera página nos encontramos con una historia de lucha que nos llevará a adentrarnos en las profundidades de la mente del cazador que da nombre al libro: el lobo.

Narrada en primera persona, nos encontramos con la triste historia de supervivencia de un lobo que lucha contra la crudeza de su cuarto invierno de vida. Sus experiencias, vivencias, sensaciones son transmitidas al lector desde una perspectiva completamente nueva pero no por ello falta de emoción e interés. La perspectiva de un animal nacido para matar.

Esta lucha continua por vivir estará llena de decisiones equivocadas que llevarán a un final esperado pero no por ello menos temido. Desde nuestra idea de la vida, desde nuestra sociedad, el comprender las leyes de la naturaleza en un invierno tan crudo que los cuervos se comen a los zorros, un invierno donde los mayores enemigos se asocian para encontrar alimento, no puede menos que darnos tristeza. Para un lobo, si bien este invierno produce extrañeza, también es aceptado con resignación: la resignación de saber que la naturaleza es superior al ser vivo y que en cualquier momento puede acabar con la vida; algo completamente incomprensible para el ser humano (ser que desde el comienzo de los tiempos ha tratado de someter la naturaleza a su antojo).

La naturaleza del lobo es presentada a la perfección. El odio al ser humano, a la sumisión del más débil; la adrenalina de la caza; el amor por la naturaleza; la certeza del final que tiene que llegar, pero también su resignación.

El marco de esta naturaleza invernal se nos presenta idílica a través de los agudos sentidos del lobo: el silencio absoluto, el frescor de la nieve bajo sus pezuñas, una rama que se cae, la respiración de otra bestia, la extraordinaria conexión con el resto de animales, los sonidos de la noche.

Tal y como lo describe Time Out: There is a bit of Wolf in each of us. – Hay un poco de lobo en cada uno de nosotros.

miércoles, 27 de junio de 2012

Exposición de pintura y arte-terapia


Mi preferido: Izquierda y derecha

Tal y como comentaba en la entrada anterior, la llegada del verano se hace notar en Sevilla. Entre otras actividades, esta semana la clase de Pablo Gelo Álvarez presenta su exposición de pintura y arteterapia. Se trata del producto de las pinturas realizadas por unos pocos alumnos a lo largo del año. Entre estas pinturas sobresalen, sin lugar a dudas, las realizadas por María Merino.

Sus pinturas expresan una sensibilidad que llega y toca inmediatamente el alma de todo público. Asimismo, al tratarse de arte-terapia, cada una de sus obras puede ser perfectamente explicada como el producto de una técnica, no solamente de pintura (collages, temperas y acuarelas llenaban las paredes) sino también de técnicas de relajación, meditación y reflexión interna.

De todas sus pinturas mi preferida sería una en la que se representa un busto de un color azulado en cuya frente se muestra un cerebro dividido en sus hemisferios izquierdo y derecho. La inspiración vendría de una noticia en televisión donde se explicaba cómo el hemisferio derecho del cerebro humano  es la parte donde se concentra la feminidad de cada persona, el amor por las artes y la belleza, mientras que es en el hemisferio izquierdo donde se encuentra la masculinidad, la fuerza y braveza. Podemos decir que esto se encuentra perfectamente representado en esta pintura. Los colores utilizados además, hacen de esta una pintura una atrayente e incluso un poco mística.

Recién acabada su selectividad y con intención de comenzar Bellas Artes, desde toda mi admiración, puedo afirmar que esta chica es ya una artista. Dejo algunas de sus pinturas para todo aquel que este interesado.

Queda completamente recomendado: la exposición continuará hasta el final de esta semana (25-29 Junio) en la Casa de la Juventud de Mairena del Aljarafe.



La clase de pintura al completo


Este cuadro está realizado a medias entre María y Lucía


Acuarela


Este cuadro representa a María a la perfección: Mi habitación

lunes, 25 de junio de 2012

El inspector







Parece que el comienzo de verano se nota en Sevilla: las representaciones de teatro de fin de curso se suceden unas a otras, las terrazas nocturnas se llenan de amigos que, con una cerveza en la mano tratan de olvidar el calor asfixiante del día y, entre otras cosas, el cine de verano abre sus puertas.

Llevo unos días queriendo escribir (pero sin tiempo suficiente de sentarme delante del ordenador) sobre la obra de teatro que los pasados días miércoles 20, jueves 21 y viernes 22 representó el taller de primero de interpretación de la escuela de arte dramático de Sevilla: El inspector.

Para ser completamente sinceros, no se trata en realidad del original de Nikolái Gógol, sino de una adaptación de esta obra rusa a un ambiente rural español. Es por ello que la elección de la obra no puede ser menos que oportuna: en un tiempo de crisis actual, donde todos nuestros supuestos líderes están corruptos y se dedican a estafarnos pública y legalmente, esta pieza de teatro representa una realidad a la orden del día.

La adaptación realizada ubica la trama en un pueblo español adonde llega el rumor de que un inspector viene de incógnito directamente desde Bruselas para comprobar que el pueblo se encuentra libre de fraude y de que las cuentas están en orden. Es por ello que desde el principio tanto el alcalde como los altos puestos de las instituciones del pueblo (el hospital, la escuela, los juzgados) se reúnen para ver como solventar tal situación. Sin embargo, todo se complicará al entrar en juego un donjuán, funcionario que reside indefinidamente en el hostal sin pagar su habitación y al que todos toman equivocadamente por el supuesto inspector. A partir de ese momento todos comenzarán a sobornarlo, intentando, al mismo tiempo, ganar su amistad para recibir una buena crítica que les ayudará a ascender en sus carreras de auténticos estafadores. El culmen de la obra llegará al anunciarse el compromiso entre el funcionario y la hija del alcalde, acto que es automáticamente sucedido por la desaparición del funcionario que, con los bolsillos llenos de dinero, y sin nada que ver con el inspector, decide largarse a disfrutar de la vida a la menor oportunidad. Todo terminará, por otra parte, al descubrir el alcalde y sus secuaces el error que han cometido, hecho que ocurre justo antes de aparecer el verdadero inspector.

La actuación de los alumnos de primero de interpretación fue especialmente remarcable y la caracterización de los personajes no dejó nada que desear. Los actores se movían por el escenario con una confianza y desenvoltura propia de actores profesionales. Asimismo, la situación de la representación en el patio de la facultad a la caída de la tarde (justo cuando empezaba a refrescar), hizo de una velada una algo mágica y especial. 

viernes, 22 de junio de 2012

The man who was thursday



The place was not only pleasant, but perfect […].Even if the people were not “artists,” the whole was nevertheless artistic. That young man with the long, auburn hair and the impudent face—that young man was not really a poet; but surely he was a poem. That old gentleman with the wild, white beard and the wild, white hat—that venerable humbug was not really a philosopher; but at least he was the cause of philosophy in others. That scientific gentleman with the bald, egg-like head and the bare, bird-like neck had no real right to the airs of science that he assumed. He had not discovered anything new in biology; but what biological creature could he have discovered more singular than himself? Thus, and thus only, the whole place had properly to be regarded; it had to be considered not so much as a workshop for artists, but as a frail but finished work of art.

The man who was Thursday: nos encontramos con un libro cuya historia nos atrapa desde la primera página. Esta novela relata las aventuras vividas por un policía que se hace pasar por anarquista para formar parte del Consejo Supremo de Anarquistas en un intento de terminar con este grupo de rebeldes. Esta trama terminará, sin embargo, por transformarse en una reflexión sobre el bien y el mal presentes en la sociedad así como en una comprobación de la existencia de dios.

Una de las partes que más nos ha llamado la atención ha sido la caracterización de los integrantes del Consejo Supremo de anarquistas, caracterizados al más puro estilo esperpéntico de Valle-Inclán: todos con deformaciones y extravagancias que llevan a una representación extrema de los personajes. Asimismo, la caracterización del jefe supremo de estos anarquistas, conocido como Sunday, no nos deja de recordar al famoso mago de Oz, debido a la impresión cambiante que este causa sobre los diferentes miembros del grupo de anarquistas. Esta semejanza se ve reforzada por el hecho de que ambos personajes desaparecen de la historia a través de un globo aerostático (si bien es cierto que Sunday volverá  a aparecer a las pocas páginas y Oz se marcha para siempre).

De la misma manera, las aventuras vividas por estos excéntricos personajes no pueden menos que recordarnos a las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas. Mientras que esta Alicia en Wonderland persigue un conejo blanco por el cual vive las más inenarrables aventuras habidas y por haber, el grupo de fingidos anarquistas las vivirán en la persecución de este poderoso Sunday.

La idea de lealtad reflejada a lo largo de la historia, asimismo, nos llevará a más absoluta perplejidad. En un mundo actual donde estamos acostumbrados a la traición y a la violencia gratuita, el concepto de fidelidad a la palabra reflejado en esta obra no hará menos que llamarnos la atención. Ninguna promesa será incumplida por ningún personaje de nuestra historia.

Debemos reconocer que el final, sin embargo, deja bastante que desear. La apasionante y al mismo tiempo intrigante aventura de persecuciones terminará en una comprobación de la existencia de Dios, representado por uno de estos personajes. Pasamos de este modo de una novela a un ensayo filosófico en toda regla. Cómo bien decía: decepcionante. Sin embargo, para no ser injustos debemos reconocer que es un libro cuanto menos interesante y entretenido de leer.