Siempre pensé que una obra de
arte (una verdadera obra de arte) es aquella que te hace sentir, aquella que te
transmite cientos de emociones e impresiones. En este sentido, Blankets es una
verdadera obra de arte: desde la primera hasta la última página; cada frase,
cada dibujo.
Crecido en una pequeña y muy
religiosa comunidad de Wisconsin, Craig Thompson se sirve de este cómic autobiográfico
para contarnos la historia de su infancia y juventud, y lo hace con una
sensibilidad conmovedora. A través de sus dibujos, el autor nos revela sus
primeros años de vida: su relación con su hermano, con la religión y con su
primer amor. De esta manera, nos conduce a través de su evolución personal,
desde la más pura e inocente infancia hasta la juventud y el ansia de independencia
que se verá finalmente conseguida.
Y, sin embargo, se trata, ante
todo, de una historia de amor, del primer amor. Del amor de Craig Thomson por
Raina y de Raina por Thompson. Del amor de dos jóvenes que encuentran en la
compañía el apoyo necesario para continuar. Una historia que, sin embargo, real
como la vida misma, termina por no funcionar. Una historia preciosa.
Otro de los temas más importantes
de esta historia es la relación de Thompson con la religión que en Wisconsin es
tan omnipresente. A través de las páginas nos revela la evolución de su fe
desde el más puro convencimiento hasta la incredulidad de las escrituras de la
iglesia.
Por otra parte, me parece que uno
de los motivos por los que esta historia nos conmueve tanto reside en el hecho
de que Craig Thompson es capaz de mostrarnos momentos dolorosos de sí mismo y
de su vida en general; momentos probablemente traumáticos que deja al
descubierto para su público. Momentos que probablemente todos hemos sentido en
algún momento de nuestra etapa de crecimiento y con los que nos sentimos
fácilmente identificados.
El nombre de esta novela no podría
haber sido mejor escogido. BLANKETS. No sólo por la preciosa manta que Raina le
regaló un día sino también por la sensación de recogimiento, de calidez con que
la historia nos envuelve de principio a fin. A pesar del paisaje nevado que llena
las páginas, esta novela nos hace sentir tan refugiados como una chimenea en
marcha en una cabaña en el medio de un campo nevado.
Es una obra realizada con el
corazón y que llega directamente a lo más profundo de cada uno.
Si Blankets te ha emocionado, la novela gráfica Diario de Viaje, del mismo autor, también te gustará.
Como segunda recomendación, prueba a leerla con el álbum Hurricane Glass de Catherine Feeny sonando en el estéreo. Bye!




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