Es la 1:15 de la madrugada. No es
muy tarde; tampoco es temprano.
Después de una estúpida e
insustancial pero más que agradable charla por teléfono he decidido ver una película
que llevaba algún tiempo escondida en la memoria de mi ordenador y que, por
un motivo u otro nunca había visto:
Remember Me; Recuérdame. Los restos de lágrimas aún me nublan la vista, la
música de los créditos aún retumba en mis oídos.
Siempre he creído firmemente que
no hay nada más importante que el comienzo y el desenlace de una historia: es
el elemento clave. Y así lo es en esta película. Un brutal asesinato abre la escena
de esta historia de amor y pérdida. Debo avisar de que no es una historia
alegre. Tampoco es triste. Al menos no demasiado. El final... es tan repentino
e inesperado pero al mismo tiempo tan apropiado que no puedo pensar en otro
mejor.
Hace mucho tiempo que las historias
de amor dejaron de ser chico conoce a
chica. Y sin embargo, todas tienen los mismo factores: las sonrisas y
miradas cómplices, las escenas de sexo (implícito o explícito), las historias
de familia, en este caso tan tristes, y, sobre todo, esas dos palabras tan
importantes: Te quiero. Me encanta la escena en la que esta declaración es
realizada al fin, creo que por la naturalidad del momento. Además, la sonrisa
de Ally (Emilie de Ravin) podría llenar la pantalla por sí misma.
Tampoco la banda sonora tiene
desperdicio: Sigur Ros o Sparklehorse me han hecho sonreír y llorar.
La película en sí es casi
perfecta, incluso la interpretación de Robert Pattinson como chico neoyorkino
extravagante (interpretación de la que, debo admitir, yo tenía bastantes
reticencias) es más que aceptable.
Sin embargo, como contrapunto,
debo reconocer un error de la producción. ¿Qué fue de los efectos especiales en
esa última imagen de Nueva York vista desde las alturas? ¿No podrían haberle
dado un poco más de calidad a la imagen, algunas sombras, de manera que no
fuera tan evidente que estábamos viendo un diseño de ordenador? Pero bueno…
supongo que se perdona.
Por último quiero reconocer una
última cosa: mientras que el vampiro nunca me gustó demasiado, este nuevo papel
de extravagante violento de Robert Pattinson podría enamorarme fácilmente.

Por que otros momentos estúpidos e insustanciales te lleven a ver eventos mas bonitos aún. (sí, ya me he metido dos veces y encima leyendo, soy lo peor ;P )
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