The seducer’s diary. El diario de
un seductor. Este diario, publicado por
el danés Søren Kierkegaard bajo un pseudónimo, forma
parte de un volumen mayor llamado O lo
uno o lo otro (Either/Or) en el que este filósofo expone su respuesta a una
de las preguntas más esenciales para el ser humano ¿cómo deberíamos vivir? Para
ello Kierkegaard presenta dos modelos de vida: el hedonista y el ético. Ya nos
podemos imaginar a que modelo corresponde la obra que nos ocupa. El diario de un seductor es un relato
fundamentalmente defensor de la vida hedonista y basado en la belleza así
como en el arte de la seducción.
He de reconocer que me ha gustado
mucho este libro (¿ensayo quizás?) al igual que me temo que me siento muy
identificada con la filosofía hedonista de Kierkegaard así como con gran parte
de su teoría sobre la seducción (¡que no con toda!).
What does love love? Infinitud. –What does love fear? Limitation.
¿Qué
pretende el amor? Infinitud ¿Qué teme el amor? Limitación.
Este diario nos introduce en la
filosofía estética (hedonista) de Kierkegaard a través de una historia de amor
y seducción. La historia de un Johannes que se enamora (¿o más bien
encapricha?) de Cordelia y que quiere amarla y ser amado por ella de acuerdo a
su filosofía estética. Para ello se introducirá poco a poco en su vida a través
de un conocido (otro pretendiente en realidad), fingiendo ser un hombre
aburrido y poco atrayente. Será a partir de este momento que Johannes comience
a inducir los pensamientos de Cordelia (aunque aún de manera superficial) a
través de sus lecturas. Así la lleva a comenzar a sentirse a atraída por él, un
hombre que sorprendentemente es mucho más atractivo de lo pensado. El siguiente
estadio será el del compromiso. Es entonces que Johannes conduce el pensamiento
de Cordelia a través de sus cartas y acciones llevándola a degradar mentalmente
cualquier idea de compromiso. ¿La conclusión? Cordelia romperá el compromiso y
los dos amantes se encontrarán una última vez para consumar su amor en la
libertad más absoluta. Será por última vez que se encuentren porque una vez
consumado el amor, la chispa del deseo, de la ilusión, desaparecerán para
Johannes.
Llega por lo tanto el momento de
reflexión: él dice amar a Cordelia pero, ¿no se trata, en cierta medida, de un
juego, de un capricho, de otra conquista que añadir a la lista?
También me gusta mucho como
Kierkegaard introduce de vez en cuando sus impresiones sobre otras chicas
(especialmente ese día de viento en el que le pide a la ventisca que robe el
sombrero al acompañante de la chica sobresaliente del día). Me gusta como es
minucioso de principio a fin, como consigue todo aquello que quiere. No me
gusta tanto el engaño, las artimañas que urge, aunque debo reconocer que me han
impresionado bastante. También creo que su teoría está bien equivocada y que,
si bien el amor debe existir en libertad y sin barreras de ningún tipo (menos
aún las sociales del compromiso), la idea de que el amor es perecedero, de que
la pasión e ilusión son finitos, me parece errónea. Por el contrario, estoy
bastante convencida de que al amor hay que mimarlo: es como una buena cosecha
o, más aún, como un buen vino: hay que dejarlo madurar, envejecer. Pero claro,
esta es mi opinión.
En todo caso la teoría de Kierkegaard
es muy interesante e, indudablemente, avanzada para su tiempo.
Como banda sonora, el último
álbum de Sigur Ros, Valtari ha sido el mejor acompañante de este diario de
seductor. Queda dicho.

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