miércoles, 27 de junio de 2012

Exposición de pintura y arte-terapia


Mi preferido: Izquierda y derecha

Tal y como comentaba en la entrada anterior, la llegada del verano se hace notar en Sevilla. Entre otras actividades, esta semana la clase de Pablo Gelo Álvarez presenta su exposición de pintura y arteterapia. Se trata del producto de las pinturas realizadas por unos pocos alumnos a lo largo del año. Entre estas pinturas sobresalen, sin lugar a dudas, las realizadas por María Merino.

Sus pinturas expresan una sensibilidad que llega y toca inmediatamente el alma de todo público. Asimismo, al tratarse de arte-terapia, cada una de sus obras puede ser perfectamente explicada como el producto de una técnica, no solamente de pintura (collages, temperas y acuarelas llenaban las paredes) sino también de técnicas de relajación, meditación y reflexión interna.

De todas sus pinturas mi preferida sería una en la que se representa un busto de un color azulado en cuya frente se muestra un cerebro dividido en sus hemisferios izquierdo y derecho. La inspiración vendría de una noticia en televisión donde se explicaba cómo el hemisferio derecho del cerebro humano  es la parte donde se concentra la feminidad de cada persona, el amor por las artes y la belleza, mientras que es en el hemisferio izquierdo donde se encuentra la masculinidad, la fuerza y braveza. Podemos decir que esto se encuentra perfectamente representado en esta pintura. Los colores utilizados además, hacen de esta una pintura una atrayente e incluso un poco mística.

Recién acabada su selectividad y con intención de comenzar Bellas Artes, desde toda mi admiración, puedo afirmar que esta chica es ya una artista. Dejo algunas de sus pinturas para todo aquel que este interesado.

Queda completamente recomendado: la exposición continuará hasta el final de esta semana (25-29 Junio) en la Casa de la Juventud de Mairena del Aljarafe.



La clase de pintura al completo


Este cuadro está realizado a medias entre María y Lucía


Acuarela


Este cuadro representa a María a la perfección: Mi habitación

lunes, 25 de junio de 2012

El inspector







Parece que el comienzo de verano se nota en Sevilla: las representaciones de teatro de fin de curso se suceden unas a otras, las terrazas nocturnas se llenan de amigos que, con una cerveza en la mano tratan de olvidar el calor asfixiante del día y, entre otras cosas, el cine de verano abre sus puertas.

Llevo unos días queriendo escribir (pero sin tiempo suficiente de sentarme delante del ordenador) sobre la obra de teatro que los pasados días miércoles 20, jueves 21 y viernes 22 representó el taller de primero de interpretación de la escuela de arte dramático de Sevilla: El inspector.

Para ser completamente sinceros, no se trata en realidad del original de Nikolái Gógol, sino de una adaptación de esta obra rusa a un ambiente rural español. Es por ello que la elección de la obra no puede ser menos que oportuna: en un tiempo de crisis actual, donde todos nuestros supuestos líderes están corruptos y se dedican a estafarnos pública y legalmente, esta pieza de teatro representa una realidad a la orden del día.

La adaptación realizada ubica la trama en un pueblo español adonde llega el rumor de que un inspector viene de incógnito directamente desde Bruselas para comprobar que el pueblo se encuentra libre de fraude y de que las cuentas están en orden. Es por ello que desde el principio tanto el alcalde como los altos puestos de las instituciones del pueblo (el hospital, la escuela, los juzgados) se reúnen para ver como solventar tal situación. Sin embargo, todo se complicará al entrar en juego un donjuán, funcionario que reside indefinidamente en el hostal sin pagar su habitación y al que todos toman equivocadamente por el supuesto inspector. A partir de ese momento todos comenzarán a sobornarlo, intentando, al mismo tiempo, ganar su amistad para recibir una buena crítica que les ayudará a ascender en sus carreras de auténticos estafadores. El culmen de la obra llegará al anunciarse el compromiso entre el funcionario y la hija del alcalde, acto que es automáticamente sucedido por la desaparición del funcionario que, con los bolsillos llenos de dinero, y sin nada que ver con el inspector, decide largarse a disfrutar de la vida a la menor oportunidad. Todo terminará, por otra parte, al descubrir el alcalde y sus secuaces el error que han cometido, hecho que ocurre justo antes de aparecer el verdadero inspector.

La actuación de los alumnos de primero de interpretación fue especialmente remarcable y la caracterización de los personajes no dejó nada que desear. Los actores se movían por el escenario con una confianza y desenvoltura propia de actores profesionales. Asimismo, la situación de la representación en el patio de la facultad a la caída de la tarde (justo cuando empezaba a refrescar), hizo de una velada una algo mágica y especial. 

viernes, 22 de junio de 2012

The man who was thursday



The place was not only pleasant, but perfect […].Even if the people were not “artists,” the whole was nevertheless artistic. That young man with the long, auburn hair and the impudent face—that young man was not really a poet; but surely he was a poem. That old gentleman with the wild, white beard and the wild, white hat—that venerable humbug was not really a philosopher; but at least he was the cause of philosophy in others. That scientific gentleman with the bald, egg-like head and the bare, bird-like neck had no real right to the airs of science that he assumed. He had not discovered anything new in biology; but what biological creature could he have discovered more singular than himself? Thus, and thus only, the whole place had properly to be regarded; it had to be considered not so much as a workshop for artists, but as a frail but finished work of art.

The man who was Thursday: nos encontramos con un libro cuya historia nos atrapa desde la primera página. Esta novela relata las aventuras vividas por un policía que se hace pasar por anarquista para formar parte del Consejo Supremo de Anarquistas en un intento de terminar con este grupo de rebeldes. Esta trama terminará, sin embargo, por transformarse en una reflexión sobre el bien y el mal presentes en la sociedad así como en una comprobación de la existencia de dios.

Una de las partes que más nos ha llamado la atención ha sido la caracterización de los integrantes del Consejo Supremo de anarquistas, caracterizados al más puro estilo esperpéntico de Valle-Inclán: todos con deformaciones y extravagancias que llevan a una representación extrema de los personajes. Asimismo, la caracterización del jefe supremo de estos anarquistas, conocido como Sunday, no nos deja de recordar al famoso mago de Oz, debido a la impresión cambiante que este causa sobre los diferentes miembros del grupo de anarquistas. Esta semejanza se ve reforzada por el hecho de que ambos personajes desaparecen de la historia a través de un globo aerostático (si bien es cierto que Sunday volverá  a aparecer a las pocas páginas y Oz se marcha para siempre).

De la misma manera, las aventuras vividas por estos excéntricos personajes no pueden menos que recordarnos a las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas. Mientras que esta Alicia en Wonderland persigue un conejo blanco por el cual vive las más inenarrables aventuras habidas y por haber, el grupo de fingidos anarquistas las vivirán en la persecución de este poderoso Sunday.

La idea de lealtad reflejada a lo largo de la historia, asimismo, nos llevará a más absoluta perplejidad. En un mundo actual donde estamos acostumbrados a la traición y a la violencia gratuita, el concepto de fidelidad a la palabra reflejado en esta obra no hará menos que llamarnos la atención. Ninguna promesa será incumplida por ningún personaje de nuestra historia.

Debemos reconocer que el final, sin embargo, deja bastante que desear. La apasionante y al mismo tiempo intrigante aventura de persecuciones terminará en una comprobación de la existencia de Dios, representado por uno de estos personajes. Pasamos de este modo de una novela a un ensayo filosófico en toda regla. Cómo bien decía: decepcionante. Sin embargo, para no ser injustos debemos reconocer que es un libro cuanto menos interesante y entretenido de leer.


martes, 29 de mayo de 2012

Jamboree

Esta nueva entrada es un poco diferente al resto que llevo publicando. Por primera vez voy a realizar una reseña de un lugar que acabo de conocer en Londres, y por lo tanto, la entrada será probablemente mucho más personal que las anteriores. Al fin y al cabo, lo que voy a expresar son las sensaciones que el lugar me causó y para ello debo explicar en que se basó la noche.

El lugar en cuestión es un bar muy muy pequeño, situado en Limehouse (DLR estación, al este de Londres)  y llamado Jamboree. Una de las grandes maravillas de este lugar es precisamente su localización, alejado de la urbe londinense. Asimismo, el lugar no es fácil de encontrar (se encuentra entre múltiples edificios dedicados a talleres y estudios artísticos), lo que hace de este lugar uno especial: nadie que no vaya buscando esa atmósfera, ese ambiente, esa música llegará allí por casualidad. Y por lo tanto, cada persona encontrada allí puede ser considerada un tesoro.

Hacía ya un tiempo que había escuchado hablar de este lugar: uno de los músicos del mercado de las flores lo mencionó una vez de pasada. Y, sin embargo, nunca había encontrado la ocasión de ir hasta que una amiga me propuso acercarnos para celebrar el fin de exámenes a lo que yo, evidentemente, acepté encantada.

El sitio en sí mismo es un lugar encantador. Está lleno de cuadros de músicos con un estilo difuso, sofás y velas, lo que crea un ambiente acogedor y familiar. Asimismo, en el centro de la sala se encuentra un pequeño escenario dedicado a los músicos. Delante de este hay una amplia pista de baile donde, al poco tiempo, todos bailábamos al ritmo de una música animada, mezcla de celta e indie al estilo más puro. A los laterales, librerías llenas de novelas y, sobretodo, ensayos filosóficos, llenan las paredes. Un gran piano llama la atención por su posición central.

Y bueno, que más decir. Que desde el primer momento me enamoré del lugar. No solo por su atmósfera, por las personas que llenaban aquel ambiente tan encantador sino, además, porque desde el principio todos esos artistas que llevo meses escuchando en las calles de Broadway Market, Brick Lane o Columbia Road fueron desfilando por el escenario. A veces de uno en uno. A veces en parejas.  A veces todos juntos. Y bueno, que el nombre Jamboree, no podría haber sido mejor escogido. Una maravilla.

Asimismo, mientras bailábamos y disfrutábamos en el interior, fuimos notando como poco a poco, un ambiente festivo se iba desarrollando en el exterior, entre los estudios. Salir, entrar y volver con una temperatura que lo permitía todo, fue uno de los mejores puntos de la noche. Conocer a tanta gente tan interesante y abierta también.

Por ello, podemos decir que la noche se dividió en dos partes: una primera de baile, música y jamboree, y una segunda igual de maravillosa en el exterior donde algunos bebían y fumaban, otros cantaban o tocaban la guitarra. Una pareja celebraba su noche pre-boda con el son de un ukelele. Españoles, italianos, ingleses, americanos. Alrededor de pufs y a la luz de la luna disfrutábamos de la juventud. Porque allí todos éramos jóvenes: puede que no de cuerpo, pero definitivamente sí de espíritu.

Y como yo dije, aquello era puramente ambiente mediterráneo. Pero no, estaba equivocada. Tal y como un encantador italiano me recordó, esto es un movimiento mundial: es el movimiento hippie.

Si alguien está interesado en leer alguna otra reseña sobre el lugar: http://flyingwithanna.com/2011/11/09/new-treat-59-brooke-sharkey/









jueves, 17 de mayo de 2012

Brooklyn Follies



BROOKLYN FOLLIES.

Brooklyn Follies. Sin lugar a dudas, nos encontramos ante un libro especial de principio a fin. Se trata de un retrato perfecto de la miseria humana presentada, eso sí, con desenfado e ironía. Mientras que esta ligereza de estilo nos llevará a la risa y a la templanza de espíritu, muchos de los acontecimientos relatados se caracterizarán, sin embargo, por la fea y triste condición humana. Avaricia, fanatismo o infidelidad serán algunos de los muchos ejemplos descritos a lo largo de la novela. De hecho, algunos de los eventos expuestos son tan grotescos que provocan nausea. Y, sin embargo, el estilo de las líneas es tan continuo; el hilo de la historia tan lineal, que un evento nos conducirá a otro y este a otro más, de manera que dejar la novela a la mitad (incluso si es por unas horas, para disfrutar con los amigos) no será sencillo.

No solo la historia es genial en sí misma sino que la crónica de sus personajes nos mantendrá inmersos entre sus páginas hasta bien entrada la noche: un hombre mayor, pero no tanto, que se retira a Brooklyn para morir; su reencuentro con un viejo sobrino que dejó la universidad para convertirse en un infeliz conductor de taxis; la larga desaparición de Aurora, que un día apareció posando entre las páginas de una revista porno; o la repentina aparición de Lucy, una jovencita de tan solo nueve años y medio que se niega a hablar y explicar de donde viene.

Por otra parte, algunos temas presentes a lo largo de toda la novela serán: la frágil conexión entre la vida y la muerte, la locura humana o la necesidad de evasión a través de nuestra propia mente. De esta necesidad en particular creará Paul Auster un lugar conocido como HOTEL EXISTENCIA, representando una realidad distinta para cada uno de los personajes del libro, así sea un centro de salvamento para niños perdidos durante la Segunda Guerra Mundial o una comuna en mitad del campo donde vivir en armonía con todos y cada uno de nuestros seres queridos. Al fin y al cabo, si hay algo que queda claro a lo largo de toda la novela es la necesidad de nuestros seres queridos para ser felices allí donde vamos. Y así como lo descubrió Christopher McCandless en su camino hacia las rutas salvajes, Nathan (protagonista de nuestra historia), descubre como la vida no tiene sentido si no es con aquellos que amamos.

Desde el principio de la novela me pareció especialmente interesante el proyecto de The Book of Human Folly (El libro de la Locura Humana), en el cual nuestro protagonista Nathan se dedica a escribir anécdotas vividas por él, por conocidos o incluso por personajes célebres de la historia, en los que reflejar la locura Humana. Si bien la idea de este personaje es simplemente ocupar el tiempo libre mientras espera a que se lo lleve la muerte (con solo 60 años), la originalidad del proyecto podría ser material para un libro en sí mismo. – ¡Imaginad cual fue mi sorpresa el otro día al entrar en una librería dedicada a libros de arte y encontrarme allí el proyecto llevado a la práctica por el mismo Paul Auster! El resultado de este The Book of Human Folly recibe el nombre de The Red Notebook y, tal y como descubriremos si buscamos información sobre el mismo en Wikipedia, es un libro que reúne historias reales de la vida del autor así como de sus conocidos relatando la locura humana  pero, eso sí, con un nuevo enfoque: todas las historias tienen un punto en común, la paradoja de la coincidencia.

Pero, volviendo a la novela en cuestión, una de sus características es la total evolución de sus personajes. Cojamos como ejemplo a Nathan, quien da comienzo al libro con la frase: I was looking for a quiet place to die (Estaba buscando un lugar en calma para morir). No le harán falta, sin embargo, más de una centena de páginas para descubrir la felicidad, y de hecho terminar el libro declarándose tan feliz como cualquier otra persona que aprecie la vida I was happy, my friends, as happy as any man who has ever lived. Algo similar ocurre con el resto, mostrando de esta manera al lector que la felicidad esta más cercana de lo que creemos.

El estilo de Paul Auster es, por otra parte, magnífico. Llama especialmente la atención su frecuente uso del vocativo, permitiendo una conexión inusual entre narrador (protagonista en este caso) y lector. Asimismo, la manera en que los eventos, descritos con la lentitud de la rutina al principio, se tornan en un torbellino de acontecimientos en el que un evento lleva a otro y este a otro más, hace de este libro una adicción durante unos días. De la misma manera, el hecho de que todos los eventos de la historia tienen un propósito (el ser la palanca que conduce al siguiente y así sucesivamente), nos lleva a pensar en cómo nuestras propias vidas son construidas y en cómo todo puede cambiar – y de hecho cambia – en un instante.

Personalmente, me parece especialmente enternecedora la historia de Kafka y la muñeca. Por ello la dejo aquí escrita, disculpándome de antemano por no haberla encontrado más que en inglés:


It’s the last year of Kafka’s life, and he’s fallen in love with Dora Diamant, a young girl of nineteen or twenty who ran away from her Hasidic family in Poland and now lives in Berlin. He gets to Berlin in the fall of 1923 and dies the following spring, but those last months are probably the happiest months of his life.
Every afternoon, Kafka goes out for a walk in the park. More often than not, Dora goes with him. One day, they run into a little girl in tears, sobbing her heart out. Kafka asks her what’s wrong, and she tells him that she’s lost her doll. He immediately starts inventing a story to explain what happened. ‘Your doll has gone off on a trip,’ he says. ‘How do you know that?’ the girl asks. ‘Because she’s written me a letter,’ Kafka says. The girl seems suspicious. ‘Do you have it on you?’ she asks. ‘No, I’m sorry,’ he says, ‘I left it at home by mistake, but I’ll bring it with me tomorrow.’
Kafka goes straight home to write the letter.
The next day, Kafka rushes back to the park with the letter. The little girl is waiting for him, and since she hasn’t learned how to read yet, he reads the letter out loud to her. The doll is very sorry, but she’s grown tired of living with the same people all the time. She needs to get out and see the world, to make new friends. It’s not that she doesn’t love the little girl, but she longs for a change of scenery, and therefore they must separate for a while. The doll then promises to write the girl every day and keep her abreast of her activities.
That’s where the story begins to break my heart. It’s astonishing enough that Kafka took the trouble to write the first letter, but now he commits himself to the project of writing the letter every day. He kept it up for three weeks. Three weeks. One of the most brilliant writers who ever lived sacrificing his time – his ever more precious and dwindling time – to composing imaginary letters from a lost doll. Dora says he wrote every sentence with excruciating attention to detail, that the prose was precise, funny, and absorbing. In other words, it was Kafka’s prose and every day for three weeks he went to he park and read another letter to the girl.
The doll grows up, goes to tschool, gets to know other people. She continues to assure the girl of her love, but she hints at certain complications in her life that make it impossible for her to return home. Little by little, Kafka is preparing the girl for the moment when the doll will vanish from her life forever. He finally decides to marry off the doll. He describes the young man she falls in love with, the engagement party, the wedding in the country, even the house where the doll and her husband now live. And then, in the last line, the doll bids farewell to her old and beloved friend.
By that point, of course, the girl no longer misses the doll. Kafka has given her something else instad, and by the time those three weeks are up, the letters have cured her of her unhappiness.



miércoles, 9 de mayo de 2012

Salmon Fishing in the Yemen




Después de verla anunciada en prácticamente todas las estaciones de metro de la ciudad, el miércoles pasado me decidí a escapar de los estudios, ir al cine y verla. Fue una gran elección, desde luego su levedad me hizo olvidarme de la realidad durante dos horas.

Destacando desde el principio que no es una película profunda con un argumento sobre el que reflexionar, Salmon fishing in the Yemen no es la típica comedia romántica sin más trama que chico conoce a chica. Con un humor ligero que nos lleva a la sonrisa desde el principio, esta película critica la superficialidad del gobierno inglés de una forma inteligente y divertida. Situando, por supuesto, una historia de amor como núcleo.

La formalidad del personaje de Dr. Alfred Jone (Ewan McGregor) nos lleva a la risa pero también a plantearnos cómo la comodidad  de una vida fácil y establecida no es siempre un sinónimo de felicidad. La dulzura de Harriet (Emily Blunt) es, sin embargo, demasiado cercana a la fragilidad de una mujer que necesita el apoyo de un hombre en su vida. Está claro que algunos tópicos nunca cambiarán.

Y es, sin embargo, el personaje de un poderoso jeque de Yemen (Arm Waked) es que más nos llamará la atención por su cháchara filosófica. Muchas veces absurda, pero a veces real como la vida misma. Especialmente nos calará su fe en la religión y nos llamará la atención como consigue convencernos en que la fe puede llegar a ser tan importante como la ciencia (aunque al salir del cine nos olvidemos de ello).

Los paisajes, por otra parte, nos llevan a la evasión más absoluta. Sobre todo ese atardecer entre dunas, cuando una mujer-berebere se acerca lentamente con un cántaro de agua sobre la cabeza. Solo apreciaremos su figura al principio, debido a un potente contraluz producto de la caída del sol. Más tarde veremos la belleza de su rostro, de su raza.

Película perfecta para un domingo después de comer.