A veces no nos damos cuenta de lo perdidos que nos
encontramos hasta que conocemos a otra persona que está igual de perdida que
nosotros.
Tokio es una de las mayores ciudades del mundo. Sin embargo,
ellos dos se sientes solos y alejados de casa. Lost in translation no solo nos muestra el sentimiento de pérdida producida
por el shock cultural de esa cultura nueva sino que también nos abre los ojos
ante esa realidad en la que mucha gente se encuentra: el sentimiento de soledad
más absoluto. La inseguridad de estar con la persona indicada. ¿Realmente
seguimos amando a nuestro compañero? ¿A nuestro marido o esposa? ¿De verdad?
Bob Harris (Bill Murray) es un actor frustrado que se
encuentra en Tokio para hacer sesiones publicitarias de whiskey. Está casado y
se nota que aún ama a su mujer pero que, al llegar los hijos su vida ha entrado
en la tranquilidad y monotonía de la madurez. Charlotte (Scarlett Johansson) es
una chica joven cuyo marido, un fotógrafo, se pasa todo el día trabajando en
Tokio sin apenas prestarle atención. Bob y Charlotte se sienten solos en sus
grandes y lujosas habitaciones de hotel y entre ellos se establece una extraña
relación afectuosa de comprensión mutua. Sin importar el pasado o el futuro,
sin importar la diferencia de edad. Nada importa: solo que, al estar juntos, ya
no se sienten solos. Parece que eso es suficiente.
Y luego está esa noche que salen de fiesta. Tan larga,
extraña y, en cierto modo, algo surrealista. Con una música y unas imágenes
geniales, todo el potencial de esta grande, extraña y, en cierto modo,
surrealista ciudad se refleja a la perfección. Aquí dejo una foto de mi escena
preferida de la película.
Recomendada como una de esas películas especiales difíciles de encontrar


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