miércoles, 20 de marzo de 2013

Lost in translation




A veces no nos damos cuenta de lo perdidos que nos encontramos hasta que conocemos a otra persona que está igual de perdida que nosotros.

Tokio es una de las mayores ciudades del mundo. Sin embargo, ellos dos se sientes solos y alejados de casa. Lost in translation no solo nos muestra el sentimiento de pérdida producida por el shock cultural de esa cultura nueva sino que también nos abre los ojos ante esa realidad en la que mucha gente se encuentra: el sentimiento de soledad más absoluto. La inseguridad de estar con la persona indicada. ¿Realmente seguimos amando a nuestro compañero? ¿A nuestro marido o esposa? ¿De verdad?

Bob Harris (Bill Murray) es un actor frustrado que se encuentra en Tokio para hacer sesiones publicitarias de whiskey. Está casado y se nota que aún ama a su mujer pero que, al llegar los hijos su vida ha entrado en la tranquilidad y monotonía de la madurez. Charlotte (Scarlett Johansson) es una chica joven cuyo marido, un fotógrafo, se pasa todo el día trabajando en Tokio sin apenas prestarle atención. Bob y Charlotte se sienten solos en sus grandes y lujosas habitaciones de hotel y entre ellos se establece una extraña relación afectuosa de comprensión mutua. Sin importar el pasado o el futuro, sin importar la diferencia de edad. Nada importa: solo que, al estar juntos, ya no se sienten solos. Parece que eso es suficiente.

Y luego está esa noche que salen de fiesta. Tan larga, extraña y, en cierto modo, algo surrealista. Con una música y unas imágenes geniales, todo el potencial de esta grande, extraña y, en cierto modo, surrealista ciudad se refleja a la perfección. Aquí dejo una foto de mi escena preferida de la película.



Recomendada como una de esas películas especiales difíciles de encontrar

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