Es increíble como, en un par de horas, esta película se ha
convertido directamente en una de mis favoritas.
Marihuana, sexo y violencia llenan la pantalla en un
escenario que, dirigido por Oliver Stone, podría ser digno del mismo Tarantino.
Savages… “I’m not sure that there
can be three people equally in love. It just doesn’t work that way. I looked up at the definition of savages.
It means who crumple, regress back to a primary state of being. One day, maybe,
we will be back but now we just live like savages. Beautiful savages”.
Se trata de una historia ubicada en el más idílico ambiente
californiano: la utopía de una vida guiada por la industria de la marihuana, la
posibilidad de compartir tu amor con dos
personas al mismo tiempo y dirigir tu vida siguiendo el camino que mejor te
parezca en cada momento. Chon (Taylor Kitsch) es un exmilitar que ama la
violencia como parte de su vida diaria; Ben (Aaron Johnson) es un hippie
moderno con ideas pacifistas de paz y amor. Será Ophelia (Blake Lively),
protagonista y narradora de esta historia, el elemento que haga posible la
unión entre ambos personajes formando un trío único y perfecto. Sin embargo, como
toda historia idílica esta harmonía no durará mucho tiempo y la trama se
complicará en una intensa aventura que acelerará nuestro pulso con una buena
dosis de adrenalina.
Pero no solo la temática no podría ser mejor: la banda
sonora y el reparto no se quedan atrás. La interpretación de actores como Salma
Hayek, John Travolta y Benicio del Toro nos lleva, película desde el primer
momento, a sumergirnos de lleno en esta trepidante.
El final, por otra parte, no podría ser más espectacular; la
historia dará un último giro que no dejará a nadie indiferente. Y tener ese “Here
comes the Sun” como canción de cierre no puede menos que dejarnos con una
sonrisa en la boca y con ganas de experimentar esa idílica realidad del surf,
el atardecer, la relajación y el sexo.

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