lunes, 27 de agosto de 2012

Baaria




Nada más verla en uno de los estantes del videoclub supe que  esta película sería mágica. Para ser más precisos pensé: Esta película tiene pinta de parecerse a La vida es bella. De hecho no me equivocaba. A través de una cámara magistral, Baaria muestra la realidad del siglo XX en Sicilia a través de la historia de tres generaciones: sus amores y odios, sus miedos, la guerra y postguerra, la realidad del partido comunista y la emancipación de la población de a pie.

A pesar de su principio algo caótico, pronto nos familiarizaremos con sus personajes, inicialmente difíciles de identificar y poco reconocibles. Un niño que corre endemoniado por conseguir veinte liras antes de que el escupitajo de un viejo pueblerino se seque, la crueldad de una maestra que se olvida de él castigado porque las cabras se comieran su libro de texto, el amor de dos jóvenes que se fugan quedándose encerrados en la casa hasta consumar su amor, el dolor de la muerte de los seres queridos, el hurto en huertos ajenos para aplacar el hambre o el amor de un hijo a un padre son algunos de los muchos momentos que llenan esta película. Y ese hombre que, ya mayor y a punto de morir, recorre las calles de una Sicilia moderna y aparentemente desconocida, perdido y desubicado pero no asustado, rencarnado en la figura del niño que fue pero que ya nunca volverá a ser.

Las escenas de amor inundan la pantalla, los mitos y supersticiones, los paisajes de una isla tan bella. La vehemencia de los sicilianos y la expresividad de su lenguaje corporal nos dejan con los ojos de par en par. La habilidad del director  Giuseppe Tornatore reside en su talento para unir fantasía y realidad de acuerdo con los sentimientos que experimentamos, con los sueños de todos: un chico que vuela en un cielo plagado de nubes por la velocidad alcanzada, un hombre que consigue tocar las tres grandes piedras con una misma piedra o una mosca que, después de años encerrada en el centro de una peonza se alza al vuelo en un claro grito a la libertad.

Pero, lo más importante de todo no es la historia es sí, sino la belleza con la que es narrada, una belleza que muchas veces se camufla en su propia crudeza pero que está llena de matices, guiños, supersticiones y gestos típicos de esta cultura que es, por otra parte, tan similar a la de muchos pueblos españoles. 

viernes, 3 de agosto de 2012

The seducer's diary




The seducer’s diary. El diario de un seductor.  Este diario, publicado por el danés Søren Kierkegaard bajo un pseudónimo, forma parte de un volumen mayor llamado O lo uno o lo otro (Either/Or) en el que este filósofo expone su respuesta a una de las preguntas más esenciales para el ser humano ¿cómo deberíamos vivir? Para ello Kierkegaard presenta dos modelos de vida: el hedonista y el ético. Ya nos podemos imaginar a que modelo corresponde la obra que nos ocupa. El diario de un seductor es un relato fundamentalmente defensor de la vida hedonista y basado en la belleza así como  en el arte de la seducción.

He de reconocer que me ha gustado mucho este libro (¿ensayo quizás?) al igual que me temo que me siento muy identificada con la filosofía hedonista de Kierkegaard así como con gran parte de su teoría sobre la seducción (¡que no con toda!).

What does love love? Infinitud. –What does love fear? Limitation. 
¿Qué pretende el amor? Infinitud ¿Qué teme el amor? Limitación.

Este diario nos introduce en la filosofía estética (hedonista) de Kierkegaard a través de una historia de amor y seducción. La historia de un Johannes que se enamora (¿o más bien encapricha?) de Cordelia y que quiere amarla y ser amado por ella de acuerdo a su filosofía estética. Para ello se introducirá poco a poco en su vida a través de un conocido (otro pretendiente en realidad), fingiendo ser un hombre aburrido y poco atrayente. Será a partir de este momento que Johannes comience a inducir los pensamientos de Cordelia (aunque aún de manera superficial) a través de sus lecturas. Así la lleva a comenzar a sentirse a atraída por él, un hombre que sorprendentemente es mucho más atractivo de lo pensado. El siguiente estadio será el del compromiso. Es entonces que Johannes conduce el pensamiento de Cordelia a través de sus cartas y acciones llevándola a degradar mentalmente cualquier idea de compromiso. ¿La conclusión? Cordelia romperá el compromiso y los dos amantes se encontrarán una última vez para consumar su amor en la libertad más absoluta. Será por última vez que se encuentren porque una vez consumado el amor, la chispa del deseo, de la ilusión, desaparecerán para Johannes.

Llega por lo tanto el momento de reflexión: él dice amar a Cordelia pero, ¿no se trata, en cierta medida, de un juego, de un capricho, de otra conquista que añadir a la lista?

También me gusta mucho como Kierkegaard introduce de vez en cuando sus impresiones sobre otras chicas (especialmente ese día de viento en el que le pide a la ventisca que robe el sombrero al acompañante de la chica sobresaliente del día). Me gusta como es minucioso de principio a fin, como consigue todo aquello que quiere. No me gusta tanto el engaño, las artimañas que urge, aunque debo reconocer que me han impresionado bastante. También creo que su teoría está bien equivocada y que, si bien el amor debe existir en libertad y sin barreras de ningún tipo (menos aún las sociales del compromiso), la idea de que el amor es perecedero, de que la pasión e ilusión son finitos, me parece errónea. Por el contrario, estoy bastante convencida de que al amor hay que mimarlo: es como una buena cosecha o, más aún, como un buen vino: hay que dejarlo madurar, envejecer. Pero claro, esta es mi opinión.

En todo caso la teoría de Kierkegaard es muy interesante e, indudablemente, avanzada para su tiempo.

Como banda sonora, el último álbum de Sigur Ros, Valtari ha sido el mejor acompañante de este diario de seductor. Queda dicho.