It is a magazine that makes people smile, full of
quiet moments and stories. Read it with a cup of tea or a toddy. It
inspires people to be creative, talk to their neighbours and explore new
things. There are adventures that capture the feeling of being free, stories
from people with tales to tell, recipes to warm your heart, and crafty things
to make. All these things, wrapped up in beautiful words, illustration and
photography.
Recuerdo perfectamente lo que me
llevó a comprar el número nueve de esta revista londinense en la estación de
trenes de Victoria, unas semanas atrás. Me disponía a pasar el día en Brighton
con mis padres que habían venido de visita: me quedaban 50 min de tren ida, 50
min de vuelta. Así que pensé en comprar una revista, lo cual es una tarea un
poco ardua en una ciudad tan cosmopolita como Londres, donde la variedad es tan
aplastante que se convierte en caótica. Después de diez minutos ojeando revistas
y sin ser capaz de decidirme por ninguna de las clásicas (Elle, Vogue, i-D o Citizen K)
decidí buscar más a fondo por algo nuevo e inspirador. Y así es como encontré el
número nueve de Oh Comedy. Sería el
descubrimiento de la página 13 lo que me incitaría a comprarla: What we listened to –The songs that made the
issue (Lo que escuchamos –Las canciones que inspiraron la revista). Nunca
pensé que pudiera haber una revista tan cool
como para darte detalles tan reveladoramente irrelevantes como ese: el playlist del editor.
Lo cierto es que el diseño en sí es
completamente innovador. Con un fondo blanco y fotografías retocadas por un
filtro verdoso, la revista no podía ser más naif. Sonara raro decirlo pero
incluso el tacto, el olor me atrajeron a su lectura desde el primer momento.
Los artículos no podían ser más
raros y es precisamente en esa rareza que reside la belleza de las historias
contadas. Me llamó especialmente la atención un apartado llamado The beast and me, en el que diferentes
personas contaban sus aventuras con mascotas, como la chica que guardó su pez
una vez muerto en el congelador por no saber qué hacer con él. Especialmente
conmovedor sería el artículo en el que una chica contaba como siempre se
arrepentiría de no bailar con su padre en unas vacaciones de verano. La
historia es contada con tanta franqueza que es imposible no sentirse
identificado con sus palabras: Sometimes
it’s the small things that we regret the most (A veces, son las pequeñas
cosas de las que más nos arrepentimos).
Lo cierto es que la revista me
gustó tanto que no pude evitar teclear su nombre en google y clicar en su
página web. Todo esto en época de exámenes, lo que ya supone un logro. No puedo
decir que me haya arrepentido. Lo que he encontrado es todo un tesoro. No solo
te permiten el acceso online a la gran mayoría de sus artículos sino que además
tienen un blog con entradas de lo más variopintas.
Si tuviera que describir esta revista
con tres adjetivos, estos serían: endemoniadamente original; artísticamente
creativa y naif; inddie y alternativa. Y sí, lo sé, he utilizado más de tres
adjetivos pero creedme, decir menos sería quedarse cortos.
Aquí dejo su maravillosa página
web, para aquellos que se atrevan a adentrarse en las profundidades del inglés:
http://www.ohcomely.co.uk/about.php
Esta soy yo, en el viaje
Londres-Brighton, inmersa en las páginas de Oh Comedy. |


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