A pesar de que los ojos se me
cierran ya de sueño, no he querido dejar pasar la oportunidad de escribir sobre
esta hermosa historia que comencé a leer tanto tiempo atrás.
Se trata en realidad de un
maravilloso cuento basado en la historia natural de la isla de Corfú en la que
Gerald Durrell vivió desde los diez hasta los quince años. Años decisivos que
le llevarían a convertirse en un gran y conocido zoólogo. Como dice desde la
primera página:
“Esta es la historia de cinco
años que mi familia y yo pasamos en la isla griega de Corfú. En principio
estaba destinada a ser una descripción levemente nostálgica de la historia
natural de la isla. Sin embargo, cometí el grave error de presentar a mi
familia en las primeras páginas…”
Una cosa que me gusta de este
libro es el hecho de que comenzase a leerlo en mis vacaciones de verano en
Croacia. Y el motivo es que, durante algunos de los largos trayectos que nos
recorrimos en la furgoneta fui capaz de ver cientos de similitudes entre la
vida del pueblo croata y la de los habitantes de Corfú. O al menos de las vidas
que el libro deja entrever.
Unos personajes entrañables que
te envuelven con sus historias. Desde luego, a todos nos gustaría tener una
madre como la de Gerald.
